sábado, 8 de enero de 2011

Anuario

El espejismo de otro ciclo comienza y vamos dibujando nuevos sueños en el calendario, se modifica una cifra inerte sobre el pasado y ya sentimos que renace la posibilidad esquiva, la oportunidad robada, que se llena de improviso la carencia.
(Cuantos dias esperando un nuevo dia, intentando ganarle a la inercia, girando en espirales continuas. Cuantas noches velando ilusiones desmembradas.)
Pero comienzan los renacimientos y despedidas, inusitadamente valientes tomamos el tiempo por la espalda, lo amenazamos con robarle su pausa, atentamos contra nuestra historia creyéndola culpable y ella nos devuelve de testigo, la nostalgia.

El espejismo de otro ciclo, nos engaña.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El Mago

Ha descubierto su espejo, maravillado se inicia y se libera. Semilla de si mismo, ofrece su principio amando en unidad su descendencia.
Mercurio lo ha dotado de magnánima elocuencia, y el poder de fertilizar verdades tras su huella.
Fuerza y sentidos, alquimista y testigo, hombre, movimiento y tierra.

Te has descubierto escalando tu destino, imponiendo tu instinto. Te he descubierto en la memoria mutua, en el nosotros antiguo. Y ahora, sabiéndote nacido y expectante descubrirás el origen y la consigna,
de amarte

domingo, 7 de noviembre de 2010

Lluvia en Primavera

A veces -como hoy- pienso que la lluvia boicotea la primavera. Con su galope furioso sobre la tierra, formando pequeñas inundaciones entre los nuevos brotes, oscureciendo la tarde, cegando las estrellas.
Creo que es una estrategia envidiosa y terca, la lluvia no resiste los colores ni la belleza, y sopla furibundas tormentas sobre los capullos indefensos, amenazando todos los nacimientos.

Pero al despertar me doy cuenta, que el cielo viste de azul intenso, el aire huele a delicada pureza, los girasoles exponen sus vanidosas semillas frescas y la tierra honra de verdes esta ofrenda.

Entonces comprendo, que el designio de esta lluvia es afianzar la innata hermosura de la primavera.

lunes, 25 de octubre de 2010

Cobardía

El odio tiene el rostro encadenado y cobarde, asalta como víbora jadeante y rastrera. Oculto hasta de sí mismo, pobre odio malherido, sin nombre, sin vida, absorto en sus carencias.
Inyecta su veneno por la espalda, le teme a su imagen reflejada, le teme al miedo, que le punza el aguijón de su venganza.
Husmea con hambre carnívora, lo siento merodeando mis paisajes, le ofrezco el banquete de mi herida abierta y devora los colgajos aún sangrantes.

El odio tiene agudos dientes,
(y presa ciega)
como todos los cobardes.

sábado, 23 de octubre de 2010

Lo sabrás...

Cuando ya no esté, y el silencio cubra tus manos. Cuando en mis ojos cese tu reflejo y mis labios desperdicien tus besos. Cuando se interrumpa el porfiado desvarío de mi pecho y el frio inevitable vaya cubriendo la desnudez de mi pasado.
Sabrás, que no existe el abandono.
Y que tus noches serán conmigo, aunque ya no sea ni la piel ni la savia, y no pueda nadar por tu espalda. Aunque enmudezcas por la ausencia del temblor de mi garganta, oirás mi voz, escondida en nuestro eco, y sabrás como llamarme (lo prometo).
Y sabrás, (lo sabrás),
cómo encontrarme...

jueves, 23 de septiembre de 2010

Porque es necesario dejar ir...

Has escuchado como grita el silencio???... retumba, hace eco....

Otra vez insomnio... de esos que queman los ojos... una noche demasiado fria... un silencio demasiado nìtido. La noche cayendo como por espasmos, alumbrada por un par de luciérnagas que juegan a esconderse, y yo, escribiendo.
Porque todo lo que deseo es escribir hasta agotarme, hasta calmar mi pensamiento que late, al ritmo de un corazón que provoca, que incita, produce, pero sigue igual de impenetrable.

No pediré disculpas esta vez, no será necesario, si tengo suerte estas letras ni siquiera rozarán tus pupilas. Debes estar tan lejos que mis palabras sólo serán otro eco del mismo silencio.

A veces te imagino viviendo con la vida entre las manos, construyendo puentes indestructibles con un sólo instinto, con muchos futuros haciéndose, abriéndose entre tus pasos. Otras, te recuerdo bajo un avellano, soñando.
No importa cuales sean mis pensamientos, ni siquiera si alguno de ellos te pensara, el hecho es que el tiempo, con todo su enorme cargamento de olvidos, a veces irrumpe en las noches, como esta, y te escribe en secreto, para contarte de lo hermoso y lo no tanto. Para sentir que estás viviendo... sin mis ecos.