lunes, 20 de septiembre de 2010

Esperas y Esperanzas

La imprudente soledad de esta noche, irrumpe sin cautela. Sólo quiere mirar mis ojos navegantes, y salarse al borde de mis labios. Toda soberbia, se recuesta a mi lado, me pide que le verse sus nostalgias, exige que acomode su letargo, pero le explico que es demasiado tarde, que ya no guardo sus espacios, le digo tiernamente que esta vez emprenda pronta retirada, pues tras todos sus presagios, me espera, la esperanza.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Éxodo de un alma atragantada

Se me atraganta el alma.
Si existe algo que reside aquí dentro, me ronda y me punza, y se enrosca en mi garganta, arañando el laberinto interno de mi cuerpo. Profana mi quietud a zarpazos, ataca el enrejado de mis calmas como fiera en cautiverio. Transgrede la constancia de mis vísceras, recorre sinápticamente cada fibra estrellando impulsos contra mi carne, obligándome a sentirla.
Asedia mi cordura.
Versa, gime, y silabeante, logra horadar una salida.
Me resigno a su deseo sentenciante, mientras escribe de un soplo
y sin premura,
mi vida.

domingo, 29 de agosto de 2010

Fragilidades

Qué frágiles somos!,
Una débil esperanza basta, para transformar la inerte severidad de la inercia en explosivo latido de vida y de ganas.

domingo, 22 de agosto de 2010

Valentía Incierta

Y si una tarde cualquiera, asi como cualquiera de mis locuras, decidiera desmantelar el corazón e inyectarle sangre sin mesura? Si por esas casualidades la primavera deshielara mis delirios y me arrojara al brote de sus motivos?. Si llegara a creer que puedo sentir el alma emborrachada y vertir en mis venas corrientes de lava?

Si decidiera, al fin, querer amar, el amor se acercaría mis dominios?

martes, 3 de agosto de 2010

A veces...

A veces decido vivir, no sé cual será la excusa que encuentro para tal locura, pero el hecho es que insisto en respirar y hacer de ello un acto sabroso.
Me concentro en abrir los párpados y cosechar la luz que rebota en mis pupilas, me hago partícipe del afuera y juego a conquistar el tiempo, seduciendo sin prejuicios los segundos, hasta poseerlos.
A veces, me inspiro en la objetiva relatividad de los sentidos, en la transfiguración de las inercias, e invoco impulsivamente los latidos, los proclamo libres, y permito que se arranquen de mi pecho.
Pervierto la quietud con mi lengua bordeando las fronteras del silencio, me vuelvo testigo de mi misma y visito vagabunda los intantes de otros.
A veces...lo logro.

lunes, 26 de julio de 2010

Julio termina en julio

Sigue el frio, julio está por partir pero quiere dejar huella. Quizás ha sido el invierno más helado de cuatro inviernos, dentro y fuera de las fronteras de mi cuerpo.
Se hiela la esperanza mientras se desliza por las mejillas, y al llegar a los labios se triza en cientos de agudos cristales haciendo sangrar los besos que no se dieron.
Se escarchan los espejos, y sólo pueden reflejar intermitentes imagenes cercenadas, incompletas, fragmentadas. De un rostro congelado por el viento realizando proezas por integrarse en un gesto.
Se empaña la mirada, y sobre ella dibujo un par de recuerdos, de esos que miraban con pupilas encendidas, que saltaban de mis ojos como chispas de fuego. De esas que logaron derretir un antiguo invierno.
Julio parte entumecido, desafiante,
y amenaza con enfriar
los últimos intentos.

martes, 6 de julio de 2010

(En)sueño

Hay un sueño que no me deja dormir.
Y gotea en mi cabeza casi tan fuerte como la lluvia de estas noches, distrayéndome de Morfeo, evadiendo el cansancio de mis ojos y el desplome de mi cuerpo.
Es un sueño frágil, pero que se hace fuerte cuando todo calla. Toma todos los sonidos del silencio para estallar en mis oidos, haciéndose inevitable.
Es un sueño ingenuo, pero en la oscuridad asume sus pecados, confesándose en mi piel, buscando ser absuelto en el instinto de mis manos.
Era un sueño olvidado, que se levantó de sus cenizas para irrumpir en el duelo de mis labios, en la sequía de mi superficie, pero insistente, trepana mis poros hasta hallar la humedad con la que hidrata sus motivos.
Lo desafío a rendirse cerrando bien los párpados, le ruego que claudique ya de sus intentos, que abandone la ilusión de ser soñado.
Aunque con ello renuncie al supuesto, de haber despertado envuelta en sus brazos.